La cena en Baeza

07 de agosto del 2020 鈥 477 palabras 鈥 2 min

En fin de a帽o mi esposa y yo fuimos a un restaurante en Baeza bastante conocido; en la carta hay un dibujo que hizo en una servilleta Joaqu铆n Sabina y hay una foto de 茅l con Serrat en la entrada, tambi茅n muchos otros famosos y famosas.

El restaurante en cuesti贸n tambi茅n es famoso por sus platillos, por el hotel que supone que es de gran categor铆a en este pueblo Baeza; un lugar donde habitan 15,000 personas y que es patrimonio de la humanidad en diversos aspectos culturales. Cabe mencionar que Baeza se destaca por su aceite de oliva, pues toda la zona est谩 llena de olivos.

Hicimos una reservaci贸n a las 8:30pm porque al ser tan famoso y recomendado, supon铆amos que ten铆amos que hacerla y ser puntuales. Cl谩sico de mi esposa y yo, llegamos pasadas las 9, caminamos todo el pueblo que al ser tan chico, uno es capaz de caminarlo en tan solo 10 minutos a paso regular.

Una vez dentro preguntamos en la recepci贸n sobre la reserva y el restaurante; eran dos espa帽oles con cara de espanto y de curiosidad. Uno de ellos nos indica que lo sigamos, afirmando que el restaurante estaba detr谩s de una gran puerta de madera. Yendo tras de el, este par de pijos bien vestidos y arreglados para el famoso lugar, se queda sorprendido al ver qu茅 el espa帽ol al que segu铆amos nos cierra la puerta en la cara del supuesto restaurante; nos volteamos a ver y preguntamos al compa帽ero detr谩s de nosotros si pod铆amos entrar y nos comenta que si, que ah铆 era el restaurante.

En seguida, la puerta se abre, haciendo relucir el restaurante magn铆fico, con aspecto r煤stico y a la vez cl谩sico en d贸nde se pod铆an imaginar ecos de voces, copas chocando y comida siendo servida en aproximadamente 20 mesas ordenadas y preparadas con manteles blancos y vajillas de porcelana. Lo m谩s curioso fue el silencio, un silencio peculiar y particular, aquel que solo escuchamos tambi茅n a las lejan铆as del pueblo de Baeza cuando camin谩bamos por las calles vac铆as hacia el restaurante, igual de vac铆as como el restaurante.

Este ten铆a ese peculiar silencio, ese eco de nuestros zapatos y de los sonidos que escup铆a nuestra garganta al preguntar qu茅 mesa era la nuestra. Indicados a nuestra mesa, nos sentamos sonri茅ndonos, pregunt谩ndonos que era lo que estaba pasando, por lo que Marcela pregunta si estaban esperando m谩s reservaciones y nuestro ahora amigo 铆ntimo espa帽ol nos contesta: no, ustedes son los 煤nicos de est谩 noche.

Y as铆 fue como disfrutamos de una comida en silencio, con atenci贸n de primera clase, con ecos en las paredes y un par de botellas de vino, de ser los exclusivos comensales del mejor restaurante de Baeza, famoso por algunas cosas pero ahora famoso entre nosotros, por ser exclusivo y tambi茅n ahora, por ser tan nuestro.